¿Quién dijo que la crisis no era compatible con los alimentos sanos? El ejemplo lo encontramos con el yogur. Un alimento, que además de ser nutritivo y saludable, nos socorre tanto en la cocina como en los tratamientos corporales y medicinales.
Así es como el yogur nos sorprende día a día. Cuando leemos las noticias nos damos cuenta que sus componentes probióticos nos ayudan en la mejora de la salud, sus ingredientes nos proporcionan un alimento equilibrado y su textura lo hace extensivo a cualquier edad. Pero, ¿siempre se usa y se toma el yogur para lo mismo? No, qué va.
El yogur, además de tomarse tal cual, en los formatos estandar del mercado, ya sea en tarro o líquido, y a modo de tentempié o postre, es también utilizado dentro de la gastronomía convencional. Recetas a base de yogur en postres, como tartas, bizcochos o magdalenas; cremas, y salsas, tanto frías para ensaladas como calientes con pastas y carnes, son tan sólo algunos de los usos adicionales del yogur.
o, la cosmética casera, esa que mezcla un poco de todo, sabiduría familiar, homeopatía y medicina naturista o alternativa, nos demuestra que algunos tratamientos caseros donde el yogur interviene, como son a modo de ejemplo la mascarilla rejuvenecedora de yogur, o el acondicionador para el pelo, son altamente efectivos.Con todo esto, nadie puede negar que el yogur, en sí mismo, es uno de los mejores aliados para la crisis. Ahorro, bienestar y sabor asegurados.
